Hablar en familia de temas que incomodan no siempre es fácil. Muchas veces no sabemos cómo empezar, qué decir, hasta dónde llegar o si es “muy pronto” para hablar de ciertos temas. A muchos de nosotros nadie nos enseñó a hacerlo, y aun así hoy acompañamos a niños, niñas y jóvenes que crecen en un mundo con más información, más estímulos y también más riesgos.
Por: Por: Camila Rocha C. Docente de inglés
En f a c e creemos profundamente que la educación en familia es el primer espacio de cuidado, de prevención y de promoción. Por eso, hablar de desarrollo sexual, de relaciones, de emociones, de consumo de alcohol y drogas, de bullying, ciberacoso y uso responsable de la tecnología no es una tarea exclusiva del colegio, sino una responsabilidad compartida.
Desde el colegio acompañamos este proceso a través de talleres mensuales, acordes a las edades y momentos de desarrollo de cada niño y niña, entendiendo que el verdadero impacto ocurre cuando estas conversaciones también tienen un lugar en casa.
Prevenir y promover: dos acciones que empiezan en casa
Cuando hablamos de prevención, no nos referimos a esperar a que algo pase para actuar. Prevenir es anticiparnos, es poner palabras antes de que busquen respuestas en otros lugares, es hablar antes de que aparezca el riesgo. La prevención se construye cuando ofrecemos información clara, oportuna y adecuada a la edad, cuando explicamos por qué existen ciertos límites y cuando ayudamos a nuestros hijos a reconocer situaciones que pueden ponerlos en riesgo.
La promoción tiene que ver con fortalecer. Promovemos cuando cuidamos la autoestima, cuando validamos las emociones, cuando acompañamos el desarrollo de la autonomía y cuando enseñamos a decir no, a pedir ayuda y a confiar en los adultos que los rodean. Promoción es crear un ambiente emocionalmente seguro, donde preguntar no da miedo y equivocarse no significa castigo.
Hablar según la etapa: cuidar no es acelerar ni ocultar
Cada etapa del desarrollo infantil y adolescente trae preguntas distintas, intereses distintos y necesidades distintas. Por eso, no todo se habla al mismo tiempo ni de la misma manera. Parte fundamental de la prevención es que como familias tengamos límites claros y coherentes: en el uso de redes sociales, en el acceso a dispositivos, en los contenidos que consumen, en las películas que ven y en los espacios que habitan.
Estos límites no se ponen desde el miedo, sino desde el cuidado. Cuando un niño entiende por qué algo aún no es para su edad, aprende que los límites no son castigos, sino una forma de protección.
¿De qué hablamos en familia?
Hablar en familia no significa sentarse a dar charlas largas o incómodas. Muchas conversaciones nacen de lo cotidiano: una noticia, una serie, un comentario del colegio, algo que vieron en redes.
Algunos temas importantes que se van abordando de manera gradual y acorde a la edad son:
- El conocimiento y cuidado del cuerpo
- Las emociones y los vínculos
- El respeto por sí mismos y por los otros
- El uso responsable de la tecnología y las redes
- El consumo de alcohol y otras sustancias
- El bullying y el ciberacoso
¿Y cómo hablamos?
Hablar no siempre es tener la respuesta perfecta. Muchas veces es decir: “no sé, pero lo averiguamos juntos”. Es escuchar antes de corregir, responder con honestidad, sin mentiras ni exageraciones, y ajustar la información a la edad.
Hay niños y niñas que preguntan mucho, pero también hay otros que nunca preguntan. Por eso es tan importante que en casa exista un ambiente de apertura, donde sepan que pueden contar cuando algo los incomoda, cuando están confundidos o cuando se sienten en riesgo.
Acompañar también es aprender como adultos
Hoy, gracias a la tecnología, hay más información disponible que nunca, pero también más riesgos. Acompañar no es saberlo todo, es estar disponibles, aprender y abrir espacios de conversación.
Desde f a c e entendemos que este camino no se recorre solo. Por eso organizamos talleres mensuales de educación sexual, prevención y promoción, acordes a las edades de los niños y niñas, como un apoyo a las familias.Hablar de lo que incomoda no debilita, fortalece. Poner límites no aleja, cuida. Acompañar desde el amor es una de las formas más profundas de prevención.






