Desde pequeños, los niños miran el cielo con asombro: se maravillan con el brillo del Sol, las formas de las nubes y las estrellas que aparecen al anochecer. Esa curiosidad natural es el punto de partida para acercarlos al fascinante mundo de la astronomía. En el Colegio FACE, los niños del grupo Pinceladas participan en el taller “Exploradores del Cielo”, un espacio donde la ciencia y la imaginación se encuentran. Allí han observado el Sol con telescopios, aprendido sobre los astros y explorado también el universo aeroespacial, descubriendo cómo el ser humano ha logrado viajar más allá de nuestro planeta. Todo esto desde una mirada afectuosa, lúdica y llena de amor por aprender.
Por: Néstor Franco– Docente de matemáticas y sistemas
La astronomía se convierte así en una oportunidad para despertar la curiosidad y fomentar la sensibilidad hacia la naturaleza. A través de la observación, el arte y el juego, los niños exploran el cielo y comienzan a comprender que forman parte de un universo lleno de vida y movimiento. En cada mirada hacia arriba hay una pregunta, una historia y una emoción. Lo importante no es memorizar nombres de planetas, sino mantener viva la capacidad de asombro y el deseo de descubrir.

En FACE, cada experiencia de aprendizaje se construye desde el afecto y la exploración. Cuando los niños observan el cielo, no solo aprenden sobre el espacio, sino también sobre sí mismos: descubren su lugar en el mundo, la belleza de lo que los rodea y la importancia de cuidar nuestro planeta. La astronomía, más que una ciencia, se convierte en una forma de mirar la vida con curiosidad, respeto y amor. Porque al final, todos grandes y pequeños somos parte de las estrellas.








