La aceleración tecnológica, la proliferación de redes digitales y los cambios socioculturales asociados al siglo XXI han modificado de manera sustantiva el rol de la escuela. Hoy, el acceso prácticamente ilimitado a información no garantiza comprensión ni pensamiento crítico, y la presencia de nuevas configuraciones familiares, culturales y mediáticas sitúa al sistema educativo frente a demandas inéditas. En este escenario, la propuesta pedagógica f. a. c. e. (Fundación para la Actualización de la Educación) surge como un marco pertinente para acompañar los procesos de desarrollo humano, cognitivo y socioemocional del estudiante a través de prácticas educativas integrales que responden a los desafíos actuales (Morin, 1999).
Enfoque holístico del aprendizaje
Por: Giovanny Marulanda– Docente de socionaturales
El enfoque holístico adoptado por f. a. c. e. parte del reconocimiento de que las niñas, niños y jóvenes no aprenden de manera fragmentada, sino a través de la articulación dinámica de múltiples dimensiones de su experiencia. Gardner (2011) plantea que las personas expresan inteligencias diversas, lo que implica que los entornos escolares deben ofrecer oportunidades variadas para explorar, crear, pensar y construir significado.
Con esta orientación, f. a. c. e. concibe la escuela como un espacio donde convergen conocimientos disciplinares, experiencias corporales, vínculos afectivos y proyectos comunitarios que amplían la comprensión del mundo. Esta mirada evita la separación rígida entre lo académico y lo personal y fortalece la noción de aprendizaje como experiencia situada y significativa.
La mayéutica como fundamento para el pensamiento crítico
En correspondencia con esta visión, f a c e. adopta la mayéutica como estrategia central para la producción de saber.
El aprendizaje auténtico no se limita a la recepción de contenidos, sino que ocurre cuando el estudiante problematiza su realidad, formula preguntas y reflexiona sobre su experiencia.
En este sentido, el ejercicio sistemático del diálogo y la indagación se constituye en una herramienta que favorece la construcción de autonomía intelectual y sentido propio.
En un entorno donde los algoritmos seleccionan información y condicionan opiniones, la mayéutica se convierte en una práctica educativa decisiva para formar sujetos capaces de cuestionar, contrastar fuentes, sustentar posiciones y asumir responsabilidad sobre sus decisiones cognitivas y éticas.
Desarrollo socioemocional en tiempos de redes digitales
Los ecosistemas digitales han ampliado formas de expresión, aprendizaje y socialización; sin embargo, también han generado tensiones socioemocionales que se reflejan en la escuela. Goleman (1995) afirma que la inteligencia emocional es una competencia necesaria para comprender las emociones, regularlas y vincularse con otras personas de manera constructiva.
En concordancia con este planteamiento, f. a. c. e. integra la dimensión socioemocional mediante prácticas pedagógicas intencionadas que implican el reconocimiento de emociones, el desarrollo de habilidades de comunicación asertiva, la escucha activa, la construcción de acuerdos y la resolución pacífica de conflictos. Estas experiencias permiten que el estudiantado fortalezca su identidad, construya vínculos respetuosos y participe en comunidades escolares más justas y colaborativas, lo cual resulta especialmente relevante en tiempos de interacción mediada por pantallas.
Una propuesta pertinente para el presente y el futuro educativo
La propuesta f. a. c. e. trasciende la enseñanza de contenidos al incorporar experiencias orientadas a la ciudadanía ética, la expresión creativa y la participación crítica en la vida comunitaria. Según Morin (1999), los desafíos contemporáneos requieren seres humanos capaces de integrar saberes, reconocer la complejidad, convivir con la incertidumbre y aportar respuestas innovadoras.
Con ello, f. a. c. e. se alinea con un horizonte de formación integral que busca no solo preparar al estudiantado para aprobar cursos o superar pruebas estandarizadas, sino para convertirse en sujetos reflexivos, sensibles y capaces de transformar su entorno con responsabilidad.
Para , f. a. c. e. esto constituye una apuesta pedagógica coherente con las demandas del presente, al promover experiencias educativas que fortalecen el pensamiento crítico, la inteligencia emocional, la autonomía y la convivencia.
Este enfoque ofrece la diferencia entre las instituciones educativas y una ruta para mantener su relevancia social en tiempos de cambio acelerado, posicionando a la escuela alternativa como un lugar donde aprender implica comprenderse, relacionarse y actuar de manera consciente en el mundo.






