Llegamos a un colegio diferente, único. Un lugar sin notas, sin perder ni ganar el año, donde no hay evaluaciones tradicionales ni tareas impuestas. No llevamos agenda ni existe un libro de observaciones para señalar cuando alguien “se porta mal”. Aquí, la entrega de informes no se reduce a saber si pasaste o perdiste una materia.
Sí, eso no es FACE… pero entonces, ¿qué es?
María Claudia Acuña, Maestro de materno
FACE es un espacio donde estudiantes, padres, familias y profesores entramos juntos en un proceso de desarrollo en dos aspectos fundamentales. Por un lado, el desarrollo personal o formación; y por otro, la información, es decir, aquello que se adquiere de manera contextualizada.
Desarrollo personal y autoconocimiento
En el primero, tanto sus hijos como nosotros, los adultos, comenzamos a navegar a través de cinco preguntas antropológicas. Estas no son estáticas. Aunque existe un orden en la forma en que nos vamos conociendo interna y externamente, son preguntas que pueden acompañarnos en cualquier etapa de la vida. La diferencia es que aquí consideramos valioso abordarlas desde las primeras edades.
Y aquí inicia el tema de este blog: hablar de etapas, de preguntas de autoconocimiento, de la manera en que nos descubrimos, de los patrones de crianza, de las formas de solucionar situaciones y, en esencia, de cómo percibimos el mundo desde nuestros ojos y desde la mirada de los demás.
La primera etapa parte de la pregunta: ¿Quién soy?
Más allá de analizar nuestros inicios o intentar encontrar respuestas definitivas, lo que buscamos es tomar conciencia. Reflexionamos sobre nuestros límites, sobre qué estamos dispuestos a ceder y qué no. Empezamos a reconocer qué nos molesta, qué nos hace felices, qué nos da miedo, qué nos motiva y qué no.
Quienes llevan más tiempo en este proceso reconocerán aquí el diagrama de la “florecita”, esa herramienta que nos permite hablar de estados e intenciones. Este camino trae consigo algo profundamente hermoso, pero que requiere cuidado y acompañamiento: aprender a escuchar la mirada del otro y la propia.
En este punto cobran gran importancia los procesos de autoevaluación y coevaluación, presentes en todos los grupos, especialmente en los días previos a los diálogos entre padres, estudiantes y maestros. Este no es un simple informe académico; es un proceso cíclico que se cultiva desde el día a día en FACE, se fortalece en los encuentros con las familias y se renueva cada bimestre.
Comprensión personal y relación con los demás
La segunda etapa surge con la pregunta: ¿Cómo soy?
Aquí retomamos la etapa anterior, pero vamos más allá de la observación superficial. Buscamos comprender el trasfondo: cómo operamos, si lo hacemos de manera consciente, automática, por costumbre o como reflejo de lo aprendido.
Por eso, en esta etapa nos damos más tiempo. Exploramos nuestras emociones y también la edad biológica en la que nos encontramos. Ya no se trata solo de mí como individuo, sino de reconocerme en los demás: en mis pares, en mi familia e incluso en mis profesores.
El colegio ofrece diversos espacios para este proceso de reaprendizaje. Dentro del horario semanal hay dos especialmente importantes: Autoconocimiento y Autogestión. Ambos cuentan con el acompañamiento de uno o dos profesores y son espacios donde se profundiza en la filosofía FACE, sus etapas y procesos.
Son momentos que invitan a la escucha y a la expresión. Espacios donde la comunicación se da de manera amorosa, permitiendo empatizar con el otro y, al mismo tiempo, comprender la individualidad.
Y esto no termina aquí…
Las siguientes etapas son igual de importantes. Pero como este es solo el comienzo de nuestro blog, los invitamos a seguir leyendo en la próxima entrega, donde continuaremos explorando estos espacios existenciales, el aprender a aprender y, sobre todo, el camino de encontrarnos.







