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El Niño también se ve bajo el microscopio: Un viaje de lo invisible a los grandes cambios de nuestro planeta

Quiero comenzar este blog con la siguiente pregunta ¿Qué pasaría si pudiéramos mirar de cerca todo aquello que nuestros ojos no alcanzan a ver? 

Estefanía Moreno, Maestra de socionaturales

Durante los últimos meses, nuestro territorio colombiano nos ha invitado a mirar el clima con mayor atención. Desde junio hasta hoy hemos experimentado días de temperaturas más altas de lo habitual, momentos templados en lugares como Tenjo, donde acostumbramos a sentir un clima más frío, y también lluvias intensas que en algunos lugares han provocado inundaciones. Estas variaciones nos llevaron a detenernos, observar y preguntarnos qué está pasando con nuestro ambiente.

En medio de estas conversaciones apareció El Niño, un fenómeno climático que puede modificar las condiciones habituales de temperatura y lluvia en diferentes regiones de Colombia. Al acercarnos a este fenómeno, descubrimos que sus efectos no se quedan solamente en lo que sentimos cuando hace más calor o cuando las lluvias cambian: las transformaciones en la temperatura y en la disponibilidad de agua también pueden generar cambios en los ecosistemas, en el suelo, en las plantas y en los organismos que los habitan.

Y entonces surgieron nuevas preguntas desde nuestro taller de Microbiología: ¿qué ocurre con los microorganismos cuando cambia la temperatura?, ¿cómo responden las bacterias y los hongos ante ambientes más secos o más húmedos?, ¿qué relación existe entre el agua, el suelo y la vida microscópica?

Así comenzamos a acercarnos al fenómeno de El Niño desde una mirada diferente: observando cómo los grandes cambios que ocurren en nuestro planeta también pueden encontrarse en un mundo diminuto que, aunque no podemos ver a simple vista, está presente en cada espacio de nuestro entorno.

Cuando cambia la temperatura, cambia el ambiente 

El fenómeno de El Niño está relacionado con cambios en las condiciones del océano y de la atmósfera que pueden influir en el clima de diferentes regiones. En Colombia, estos periodos pueden estar asociados con temperaturas más altas y modificaciones en las lluvias.

Pero ¿qué tiene que ver esto con la microbiología?

Los microorganismos también necesitan determinadas condiciones para desarrollarse. La temperatura, la humedad, la disponibilidad de agua y las características del lugar donde viven pueden influir en su crecimiento y en la manera como interactúan con otros seres vivos.

Por eso nos preguntamos:

Si cambia la temperatura de un lugar, ¿podrían cambiar también los microorganismos que viven allí?

La respuesta nos invita a mirar la naturaleza como un gran sistema en el que todo está conectado. Durante el taller también nos acercamos a la importancia del agua para la vida. Cuando pensamos en agua, normalmente pensamos en beber, bañarse, regar las plantas o llenar un río. Pero el agua también hace parte de muchísimos procesos que ocurren en los ecosistemas y de los ambientes donde viven los microorganismos. En periodos en los que disminuyen las lluvias, algunos lugares pueden volverse más secos y cambiar las condiciones del suelo, de las plantas y de los cuerpos de agua.

Entonces apareció otra pregunta:

¿Qué seres vivos podrían verse afectados cuando un lugar deja de tener las mismas condiciones de antes?

No todos los microorganismos responden de la misma manera. Algunos pueden encontrar condiciones favorables, mientras que otros pueden disminuir o dejar de desarrollarse. Esto nos permite comprender que los cambios en el ambiente también pueden transformar las comunidades de los organismos que lo habitan. Como también, cuando nos acercamos a los suelos; una de las grandes sorpresas de acercarnos a la microbiología es descubrir que aquello que llamamos simplemente “tierra” está lleno de vida.

En el suelo podemos encontrar una enorme diversidad de microorganismos. Bacterias y hongos, entre muchos otros seres, participan en procesos importantes para los ecosistemas, como la descomposición de la materia orgánica y el movimiento de nutrientes.

Por eso, cuando observamos nuestra huerta y nos acercamos al suelo, ya no podemos verlo únicamente como el lugar donde sembramos.

Un fenómeno grande que también llega a lo pequeño 

El Niño nos permite comprender que los cambios ambientales pueden observarse desde diferentes escalas.

Podemos mirar el planeta y preguntarnos qué está ocurriendo con el clima.

Podemos acercarnos a una quebrada y observar qué pasa con el agua.

Podemos mirar una planta y reconocer cómo responde a su entorno.

Podemos tocar el suelo de nuestra huerta.

Y también podemos acercarnos al microscopio para descubrir un mundo que nuestros ojos no alcanzan a percibir.

Para cerrar este recorrido…

Familias, acercarnos a la microbiología ha sido también una invitación a mirar con otros ojos. A detenernos frente a aquello que parecía invisible, a hacer preguntas, a observar con atención y a descubrir que detrás de una pequeña muestra de suelo, una gota de agua o una superficie aparentemente limpia existe una diversidad de formas de vida que nos recuerda lo complejo y maravilloso que es nuestro entorno.

En f a c e queremos que estas experiencias no se queden únicamente en el laboratorio. Buscamos que una observación pueda convertirse en una pregunta, que una pregunta abra una conversación y que esa conversación nos lleve a mirar de una manera diferente aquello que nos rodea. Porque quizás uno de los grandes descubrimientos de este recorrido sea comprender que no estamos separados de la naturaleza.

Somos parte de ella.

Y mientras unos seres pueden observarse a simple vista y otros necesitan de un microscopio para ser descubiertos, todos hacen parte de esa enorme red de vida que compartimos.

Esta vez miramos por el microscopio para descubrir lo pequeño, pero terminamos haciendo preguntas sobre algo mucho más grande: nuestro planeta y la manera en que lo habitamos.