¿Recuerdas tus épocas de colegio y el momento de regresar a él? Ese instante en el que las vacaciones terminaban y el colegio volvía a abrir sus puertas, trayendo consigo el reencuentro con los amigos, las historias acumuladas durante los días fuera y esa extraña sensación de sentirse nuevo, de no saber muy bien con quién hablar o qué decir al presentarse. Son recuerdos que permanecen en la memoria y que hoy regresan a nosotros desde otro lugar: como maestros y padres de familia. Emociones que nos atraviesan nuevamente y que, al comenzar este nuevo año escolar en F.A.C.E., se transforman en preguntas, expectativas y la ilusión de acompañar a nuestros niños en un nuevo inicio.
Por: Estefanía Moreno Torres, Docente de socio-naturales.
Volver al colegio siempre tiene algo de ritual. No es solo con que profesor estaré, reencontrarse con los espacios o recordar dónde quedó el salón. Volver al colegio es volver a encontrarse con uno mismo, con los otros y con un espacio que, más que las actividades de los lenguajes, acompaña procesos de vida. En face, el regreso al colegio se vive de una manera especial: como una oportunidad para volver a ser, para sentirse libre y para reconocerse tal y como cada niño y niña es. Después de las vacaciones, el colegio vuelve a llenarse de voces, risas, abrazos tímidos, historias que quieren ser contadas y miradas curiosas que observan todo como si fuera nuevo. Cada regreso trae consigo una mezcla de emociones: alegría por volver a ver a los amigos, nervios por lo que viene, expectativa por los nuevos aprendizajes y, en algunos casos, nostalgia por los días de descanso. Todas estas emociones tienen un lugar en face, porque aquí entendemos que aprender también es sentir.
Las vacaciones: historias que llegan en la mochila.
Las vacaciones no solo dejan fotos en el celular o recuerdos en la memoria; también traen aprendizajes invisibles que los niños y niñas cargan en su mochila cuando regresan al colegio. Algunos viajaron, otros se quedaron en casa; algunos descubrieron nuevos lugares, otros aprendieron a mirar de otra forma lo que siempre ha estado ahí. En face, cada una de esas experiencias es valiosa. En los primeros días de regreso, las conversaciones giran en torno a las anécdotas: el paseo inesperado, la visita a los abuelos, el primer insecto observado con detenimiento, el juego nuevo aprendido, el libro que despertó preguntas o el momento en el que alguien se dio cuenta de que ya no es el mismo que antes de salir a vacaciones. Escuchar estas historias es parte del proceso educativo, porque reconocemos que el aprendizaje no ocurre solo dentro del aula, sino en cada experiencia cotidiana.
Hablar de lo vivido en vacaciones también es una forma de reconocerse y reconocer a los otros. Cada historia es una oportunidad para fortalecer la escucha, la empatía y el respeto por la diversidad de vivencias. En face, no se comparan experiencias; se comparten, se valoran y se convierten en punto de partida para nuevos procesos.
Volver a un colegio donde ser feliz es parte del aprendizaje.
face es un colegio que cree profundamente en la libertad y la felicidad como pilares del aprendizaje. Volver a este espacio significa regresar a un lugar donde los niños y niñas pueden ser quienes son, sin máscaras, sin moldes rígidos, sin miedo a equivocarse. Aquí, cada niña y niño es reconocido como un ser único, con intereses, ritmos y formas propias de aprender. El regreso al colegio no implica dejar de ser para encajar; al contrario, implica traer todo lo que se es para construir desde ahí. En los salones, en los espacios de encuentro, se respira una educación que prioriza el bienestar emocional, el diálogo y su accionar social.
La educación alternativa que se vive en face entiende que aprender no es memorizar, sino experimentar; no es repetir, sino cuestionar; no es competir, sino compartir. Por eso, el inicio de semestre se convierte en un tiempo para reencontrarse con los acuerdos y para recordar que el respeto por uno mismo y por los demás es la base del amor exigente.
Bienvenidos a esta nueva aventura, cargada de emociones y de grandes momentos por compartir; un tiempo para traer al colegio todo lo que somos y todo lo que soñamos, aquí, en face.







